Debo mi nombre a mis abuelas María y Teresa. Reconozco que tuve suerte y que siempre me he sentido emocionalmente más ligada al nombre de Teresa que al de María. No solo por mi abuela materna, porque me consta que María fue una mujer poderosa, sino porque desde pequeña me han inculcado que Teresa no es cualquier nombre, es el nombre de una gran mujer.

Mi abuela Teresa fue hija, esposa, madre y abuela en una época en la que ser mujer implicaba ser para los demás. Vivió hasta el último día de su vida cuidando de su madre, de su esposo, de sus hijos y de sus nietos. Pero mi abuela Teresa fue mucho más.

Mi madre siempre que ve esta foto dice que mi abuela era muy moderna porque llevaba falda-pantalón.
Yo siempre he creído que lo era por otras razones. Mis abuelos, pero creo que en esto mi abuela tuvo un poco más de mérito, quiso que su única hija tuviera las mismas oportunidades que sus hijos varones, por eso mi madre estudió inglés dos veranos a Londres y realizó los estudios que ella quiso. Mi abuela animó a mi madre a prepararse unas oposiciones. Le recalcaba lo importante que era que fuese económicamente independiente en un época en la que las mujeres no tenían derecho a tener una cuenta corriente propia en el banco.

Otra lección importante fue un poco más prosaica, o tal vez no. La estatura no se mide en centímetros. Cualquiera que me conozca sabe que me estiro mucho para alcanzar el metro sesenta y uno, pero mi estatura siempre me pareció algo terciario porque mi madre me repetía «¿Sabes lo que decía tu abuela? Que ella llegó donde llegó la más alta». Con un taburete alcanzo los libros de las baldas más altas sin pedir ayuda. Cada cual que entienda lo que quiera con esto.
Siempre me he sentido orgullosa de mi nombre y de la persona que me lo dio. Tanto es así que cuando una mujer cercana me contaba que iba a tener una hija le decía: «Deberías llamarla Teresa». Por lo general me respondían «Teresa es nombre de persona mayor». Supongo que pensaban que sus hijas serían bebés toda la vida.
Más bien me da la impresión de que el nombre de Teresa lo tenían asociado a la Iglesia católica y eso no era muy moderno. El nombre de Teresa está ligado al de la santa del éxtasis divino y no al de la mujer que marcó la Historia de la literatura y se desmarcó de la hegemonía masculina en la Iglesia. Santa Teresa de Jesús, Teresa de Ávila, más que una mística fue, para mí, una emprendedora, una mujer luchadora y trabajadora que, pese a su enfermedad, logró lo que se propuso. Sí, su poesía tenía un marcado tono religioso, pero si cambiamos a Dios por un hombre o una mujer, son poemas están llenos de amor y erotismo. En su época trabajó para que las mujeres religiosas no vivieran bajo la tutela masculina, pudieran tomar decisiones y tuvieran sus propias líderes; fue investigada y perseguida por la Inquisición y trató temas concernientes a la salud femenina, todo esto el siglo XVI.

La memoria se construye de recuerdos, propios y ajenos. En mi memoria conviven lo que me han contado de mi abuela, que falleció cuando yo tenía dos años, y lo que he aprendido de Teresa de Jesús. Por eso hoy, 15 de octubre, quiero recordar la fuerza de estas dos mujeres que me hacen sentir tan orgullosa de llamarme como me llamo. Ni Maritere, ni Maite ni Teresita, me llamo Teresa.


Teresa es nombre de mujer
Precisamente este lunes 15/01/2024 viene una Teresa nueva al piso.
También es el cumpleaños de mi hija, ya treinta.
Me siento orgulloso de quien porta su nombre en lo más alto. Porque el nombre nos hace, y el tuyo, Teresa, es muy sugerente.
De Carlos a Teresa, poco se estresa
¿Viste? Poco cuesta hacer rima con tu nombre.
Te deseo lo mejor en tu tercera obra, y que pronto la pueda leer.
Crítica de Obsesión: sube de nivel y conjura una obra completa, de principio a fin, pensando ya en la cuarta novela, al tiempo que pares la tercera. Sube del relato a la prosa lírica, sin dejar de lado el erotismo característico de Obsesión, que creo sabes explotar muy bien.
Mi nombre es Carlos, y esto es La Resistencia
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